El fondo del Fondo

En 2018 el deporte venezolano tiene al menos tres retos de renombre: Juegos Suramericanos de Cochabamba, Bolivia; Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, Argentina y Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla, Colombia.

La reciente actuación en los Juegos Deportivos Bolivarianos de Santa Marta, Colombia; desnudó por enésima vez la falta de estructura y planificación del deporte venezolano.

Y por enésima vez se registraron las mismas consecuencias: achaque de la influencia de factores externos, necesidad de un análisis, discusión de una estrategia específica a seguir (masificación versus enfoque en deportes puntuales) y la tan gastada necesidad de un plan a largo plazo.

Nada de lo anterior se ha verificado ni se ha avanzado.

Inicia el año 2018, usual época de retraso administrativo para poner andar el presupuesto, amén de una crisis país, que obviamente también machacará las necesidades del deporte.

Siempre se habla de poner las bases del futuro, pero no hay voluntad política de acciones concretas para dilucidar el camino. Con la aprobación del la Ley del Deporte, se abrió un trecho importante de cara a lograr ese plan magno. Todo quedó en papel y en una norma que se aplicó solo para la conveniencia. Atrás quedaron las ilusionantes prácticas derivadas del Fondo Nacional del Deporte. Sin contar la catarata de corrupción que arrojó. De un “con el Fondo podremos construir y apoyar proyectos en todas partes del país”, a razón de un sistema público, al alcance de todos de dónde se invertiría el dinero, se pasó a un “no puedo apoyarte porque ya contribuyo con buena parte de mi presupuesto al Fondo”, de las empresas que deben cumplir con el requisito.

En el fondo del Fondo, ni se construyó, ni se sabe dónde está ese dinero, con las excepciones del aporte a las ligas profesionales, que sea bien dicho, eran el supuesto destinatario final del impuesto.

En consecuencia, casi con toda seguridad, se producirá un nuevo capítulo continuista: se dependerá de las figuras aisladas para justificar un sistema deportivo débil y obsoleto; se buscarán nuevos factores externos culpables de las debacles y lamentablemente en muchos casos, se atacará el tema informativo para evitar dar a conocer los verdaderos números. Ejemplo: El cuadro de medallas de Santa Marta 2017, muy posiblemente hay sido el menos publicado de la historia deportiva de este país.

¿Y si hay elecciones presidenciales?. El presupuesto será mucho menor y eso lo sabemos todos.

 

 

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